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El
Revocatorio: No la Mejor Idea
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Crisis: ni
para pasta de dientes
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Antonio Paz Aponte

Como muchas cosas que parecen
una buena idea, un revocatorio no es tan fácil, ni es muy sencillo.
Con todas la consecuencias que puede traer a un país, este no es
sino lo peor de la democracia en acción. En el caso de Venezuela,
donde la Oposición ha aprendido a punta de golpes, que vivir en
democracia no siempre es conveniente, este es un ejemplo de cómo los
principios democráticos a veces pueden disparar por la culata,
inclusive cuando hay buenas intenciones.
Actualmente el estado de California, en los
Estados Unidos, es objeto de burlas en todo el mundo gracias al
proceso revocatorio que se ha iniciado en contra del actual
gobernador, Gray Davis. La mayoría de ellas debido a que la ley
electoral estadal es tan inadecuada que permite que prácticamente
cualquiera sea candidato. Entre ellos están actrices porno,
ex-celebridades y hasta un venezolano. La parte más graciosa de esto
es que en California, al menos hay candidatos. En Venezuela todavía
no ha aparecido ni siquiera un reemplazo del gobierno que se
pretende derribar.
Y el problema del sustituto es el menor de todos
lo que implica darle vida a un monstruo legislativo que puede acabar
con la poca estabilidad que le queda al país. La razón está escrita
en las páginas de la historia, donde la popularidad de los
presidentes históricamente ha sido directamente proporcional al
tiempo que han estado gobernando. De haber sido una opción, todos
los presidentes de la República de Venezuela hubieran sido revocados
a menos de un año de estar en el poder, no sólo porque hubiera hecho
un mal trabajo, sino porque -como en California- el revocatorio se
hubiese convertido en un arma política.
La inhabilidad de los líderes opositores de
calcular este riesgo, no es más que una prueba de cuán fácilmente
puede ser utilizado este recurso exitosamente en el futuro.
Por otro lado tenemos la democracia y su
insaciable necesidad de cumplir con sus principios, y es aquí cuando
ella misma se pone en riesgo de desaparecer como un banco que da
prestamos sin exigir garantías. Un revocatorio es un acto de
irresponsabilidad e inmadurez política, que puede ser exigido
inclusive si el rendimiento del Gobierno ha sido positivo.
Si un pueblo elige un líder, este debería
mantener el compromiso en el que se metieron por varias razones. La
principal de ellas, es el hecho de que el miedo a equivocarse en el
futuro les haga tomar una mejor decisión a los votantes en las
siguientes elecciones -so pena de seguir en lo mismo-.
Venezuela ha sido un país que históricamente se
ha caracterizado por su ineficacia -por no decir idiotez- a la hora
de votar, habiendo elegido crónicamente una serie de iletrados
delincuentes comunes a la Presidencia sin pensar en las
consecuencias de esto. Y lo más impresionante de su estupidez es que
estos mismos personajes son los que ahora claman volver al poder a
través de un instrumento que se los devolvería sin mayor esfuerzo.
Lo más interesante del asunto es que las razones
aducidas para proceder con el revocatorio son las condiciones del
país, las cuales ellos mismos crearon metódicamente, desde el primer
de presidencia de Hugo Chávez Frías.
Pero no perdamos el horizonte. El por qué del
problema del revocatorio no está en quién es el presidente o no,
sino en que su solicitud admite la aceptación tacita del juego
democrático, que
-lamentablemente para quien lo solicite- ofrece la posibilidad de
que el mismo no sea aceptado por un lado y/o sea perdido por otro.
Vivir en democracia no es fácil, ya que la
ciencia del juego es que lo que se hace en un país puede no estar en
nuestro poder, y puede nunca estar mientras así lo establezca la
ley. Y si esto es así, ¿Estamos dispuestos aceptar lo que las
autoridades nos ordenen hacer?. Umm, y si no es así entonces
¿Vivimos en democracia o no? ¿Cada cuánto podemos deshacernos del
Presidente de la República sin pasar por Go ni cobrar $200?
Quizás es que no queremos democracia, o queremos el tipo de
democracia que sólo sirve para unos, los que quieren revocatorios y
su cuota de poder de regreso a sus bolsillos.
Claro que todo es pura especulación, que puede
ser o no cierto. No vale la pena la desestabilización del país por
un proceso que puede no ser aceptado y -que de serlo- simplemente
nos ofrece opciones que no sabemos si son verdad o no.
Como en California, creo que el revocatorio en
Venezuela no mejoraría para nada la situación del país, y de ser
ganado sólo cambiaría de sitio a la Oposición con el Oficialismo,
quienes le harían la vida imposible a quien sea que se atreva a
sentarse en Miraflores.
Lo único bueno del caso Venezuela es que al
menos, no veremos a Arnold El Travieso lanzándose para
presidente.
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