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Era como la una de la tarde, mientras esperaba que mi tía me llamara
para almorzar. Tenía hambre e intentaba ver televisión recostado en
un sillón parecido a un diván, pero el calor en el pueblo de la
Cejita a veces llega a ser insoportable. Sudaba demasiado, busqué un
ventilador en el cuarto y, poniéndolo directo a mi rostro, en
cuestión de segundos ya me sentía más fresco. El televisor ya no era
suficiente para entretenerme, tenía hambre y sensación de calor, así
que decidí buscar en la vieja biblioteca de mi tía algún libro que
me entretuviese.
Buscaba por azar cualquier libro; le eché un vistazo a uno de
cuentos infantiles con dibujos. No era el indicado. Otro era una
recopilación de poetas venezolanos en una edición que llevaba el
nombre de “Literatura popular”. Leí un poema de Job Pim sobre una
mecedora. Lo terminé y lo dejé a un lado. De pronto, buscando en la
baja biblioteca protegida por un vidrio, entre muchos libros comidos
por la polilla, encontré uno especial. Un poemario con un formato
pequeño que contenía, siguiendo la misma línea, poemas cortos.
Me alumbré y lo agarré como una revelación extraña, tenía la
fecha de 1955 y estaba impreso por la “Tipografía Nacional”. Lo ojeé
agachado y decidí ponerme un poco cómodo para leerlo mientras mi tía
me llamaba para que comiera; me recosté en la hamaca y comencé a
leerlo. El autor se llamaba Rafael Vaz, un poeta de Coro poco
conocido, que nació en 1900 y murió en 1959, para mi sorpresa, los
poemas no pasaban de cuatro versos. Seguí leyendo y me causó
curiosidad que un poeta de aquella fecha estuviese plasmando una
imagen concreta con el uso de pocas palabras. Encontré un aspecto
minimalista, fue lo que pensé.
El libro tiene por nombre El Grano en el Surco ( micro -
poemas), estilo que me llamó la atención porque ya el autor de
por sí, tenía una conciencia poética particular de lo que escribía.
Ya para el año 1955, un poeta venezolano se encargaba de adornar sus
imágenes con pocas palabras, además de darle un sentido tropical. En
algunos casos, se destaca lo que llamo “alegoría rurales”, debido a
la fijación del poeta con el brote de la tierra y la naturaleza, hay
poemas con los nombres de: “La guanábana”, “El oso hormiguero”, “La
alcachofa”.
Por otro lado, está la contraparte de la influencia cultural, que
se encarga de describir paralelamente lo rural y las imágenes de
objetos producto de la modernidad, que parecen simples, pero se
aferran a construcciones sinceras que los muestran como objetos
poéticos: un “Enchufe Eléctrico”, una “ Plancha Eléctrica”, un
“Taladro Urbano”, un “Reflector”, una “Escoba”, un “Semáforo”, un
“El Ascensor”. Es un poemario que nace de la individualización del
objeto por medio de una forma expresiva, que viene a enriquecer,
desde una perspectiva moderna, la tradición literaria. Se encuentran
motivos que sólo algunos, con una determinada sensibilidad y una
capacidad metafórica puede recrear el mundo de semejante forma.
Una forma mínima en la expresión y grande en la imagen,
proporción que también viene dada por la métrica y la distribución
precisa de los versos. Leía en la hamaca, el hambre había pasado a
un segundo plano porque presentía en el descubrimiento de aquella
lectura otra visión: el presagio de la poesía minimalista en
Venezuela. El Grano en el surco son semillas que se esparcen
en un terreno de poesía del cual se espera tener algún fruto. Cada
verso es un grano, cada poema un surco por donde se pasea parte de
la cultura venezolana.
Ya eran casi las dos de la tarde, cuando de pronto mi tía me
llamó para que fuera a almorzar, despertándome del ensueño que tenía
en la hamaca. Me levanté levemente sudado, pero sonriente y creyendo
que nada pasa por casualidad.
Descubrimiento
del Poemario "Guijas"
Había vuelto a Mérida, ya era lunes y seguía con la incertidumbre
de si podría conseguir otra de sus obras, algo incierto puesto que
si nadie me había hablado de ese poeta, quizá hasta allí hubiese
llegado mi búsqueda.
Revisé en una biblioteca y encuentré dos ejemplares que pocos
saben que están allí. Me emocionó el encontrar un nuevo motivo para
seguir investigando. Los poemarios que encontré fueron,
El Grano en
el surco, más deteriorado que el que había conseguido en casa de mi
tía y Guijas, impreso por la "Tipografía Americana Caracas"
en 1946, otro libro de poemas corto.
Este libro incluye cien breves poemas donde cada uno se
caracteriza por ser de una estrofa, cumpliendo con la rigurosidad de
los preceptos métricos; que termina de parecerse en la búsqueda al
poemario El Grano en el surco.
En Guijas se observa, siguiendo la misma tónica, que saca sus
imágenes del mundo animal, vegetal y moderno; pareciendo ser los
motivos fundamentales de su poética, ya que éste fue escrito casi
una década más tarde que el poemario anterior.
Según la crítica de J. Escalona - Escalona, refiriéndose a este
poeta, muestra en un ejemplo específico la visión que tiene del
turpial; construyendo ese mundo animal en un poema de una estrofa
con cuatro versos hexasílabos:
“EL TURPIAL
Le/ñi/to/que/vue/la,
le/ñi/to en/can/ta/do,
en/par/te a/pa/ga/do,
en/par/te/can/de/la”¡ (1)
Notorio
en la calidez y en la búsqueda de imágenes absolutas, con un
espíritu concreto, Rafael Vaz imprime su sentir intenso en el alma
de las cosas. Sus versos manifiestan tonos fantásticos que se
cristalizan con la realidad, demostrado en el devenir del verso que
se construye, a la vez que se compone en forma instintiva y racional.
Los versos poseen un ritmo interior que se traduce en notas
innovadoras, que muestran la métrica poética, compuesta por ser
versos pentasílabos, hexasílabos, heptasílabos, que demarcan la
línea racional de la composición.
Sobre el Minimalismo
Para comentar sobre el minimalismo se necesita, de alguna forma,
tener una referencia sobre su origen, que viene hacer una corriente
que presenta otra mirada estética del contenido y de la forma del
objeto en sí. En el caso particular de la poesía, sería a
posteriori, donde se plantean elementos en la composición que
parecieran relacionarse entre el objetivo del poema y sus
características mínimas. El minimalismo “es un movimiento
artístico que nace en la concepción que se tiene sobre el objeto
plástico” (2) de modo que este representa en sí unas
características que se han ido generalizando poco a poco en varias
ramas del arte, como la pintura, la arquitectura, la música, la
literatura.
“El minimalismo surgió en los 60, en los Estados Unidos, junto
al pop art, cuando la producción en masa y la superabundancia de la
industria controlaban la estética de los objetos como ya no lo podía
hacer un artista. Entonces se produjo una tensión entre la estética
industrial y la indefinición del límite entre arte y no arte. Se
crearon nuevas relaciones entre el objeto y el hombre y los
minimalistas apuntaron a nuevas nociones de escala. En una sociedad
de producción y consumo, para los minimalistas el no hacer era un
gesto afirmativo. Resumidamente, las características de esta
tendencia son las siguientes: no es ambiguo, es claro, la
información plástica se reduce al mínimo, se usan materiales
industriales como hierro galvanizado, tubos fluorescentes o
ladrillos térmicos, se prefieren formas geométricas, sistemas
modulares, máximo orden y mínimos medios” (3).
Rafael Vaz en su búsqueda quizá descifraba del ambiente el enigma
que algunos críticos denominaron, con el paso del tiempo,
minimalismo, ya en este poeta se observan manifestaciones con una
noción estética precisa. Siendo así, se tiene la siguiente
definición: “Denominación para una corriente artística
contemporánea, que utiliza la geometría elemental de las formas
(la métrica), en una estrecha relación con el espacio en el que
se inserta la obra (espacio), pues considera que “todo es
parte de todo” (métrica, verso, estrofa, como instrumentos
líricos para construir poesía). El minimalismo se fija sólo en el
objeto y aleja toda connotación posible (concreción de la imagen),
evita cualquier reflejo de la interioridad del artista” (desdoblamiento
del yo poético). (4)
Al parecer la relación que se encuentra con la idea del
minimalismo en la poesía se puede adaptar a la siguiente forma: Es
corto, tiene métrica (en algunos casos puede realizarse en verso
libre) se inserta en un espacio delineado, tiene los elementos
posibles para la composición lírica, plantea una imagen concreta y
evita en toda circunstancia el desdoblamiento del yo poético.
Observando estos elementos que parecen compaginar en las ideas de
los poemas de Rafael Vaz, con los preceptos propuestos sobre lo que
puede ser el minimalismo literario, se hace una aplicación de lo que
podría resultar esta corriente dentro de una forma discursiva
poética: es un estilo que se puede crear por medio de lenguaje
lírico breve, formado por versos cortos que casi nunca pasan de diez
sílabas (aproximadamente en el caso de la poesía), puede valerse de
pocos elementos para describir, evitando el rebusque del lenguaje
para plantear una acción o circunstancia especial. Es una forma
expresiva que busca lo concreto de una obra; la búsqueda por mostrar
lo más esencial de algún objeto o de la experiencia.
Si bien es cierto que el minimalismo como una estética particular
es reciente, también lo es que la noción de lo corto como un
instrumento versátil y preciso viene dado como forma de expresión
natural en la historia del hombre, sólo que esta corriente crítica
se revela en las postrimerías del siglo XX, con la que se puede
afianzar de una forma a la adaptación a la poesía.
Rafael Vaz, un Poeta Minimalista.
La noción que plantea la poesía de Rafael Vaz viene representada por
lo corto, en lo que él mismo definió como "micro-poema"; con el
trabajo que les da a las imágenes, éstas se entretejen sin perder el
objetivo rápido y dinámico del enunciado, sin el uso excesivo de
palabras. Sin enredos, sino con palabras directas, se expresan
cuadros fácilmente visualizables. Imágenes concretas, sencillas,
cargadas de significado y de elementos pictóricos que brindan al
lector una relación directa con el objeto. Sus poemas representan
cantos a elementos naturales y cotidianos, con un lenguaje sencillo
que, valiéndose del ritmo, la métrica, la metáfora y el símil,
transforman al objeto en una imagen compuesta por la lírica. Por
ejemplo, están los poemas “La guanábana” y “La plancha eléctrica”
del poemario El grano en el surco:
LA GUANÁBANA
PLANCHA ELÉCTRICA
Asoma a hurtadillas A su fuerza aludo;
en
rústica reja y al verla en el
trapo
su
cara de vieja paréceme un sapo
llena de espinillas. Enorme y rabudo
!
En estos dos micro-poemas, como los llama Vaz, se observa una
proporción de la forma rítmica en cada uno. “La guanábana” y “La
plancha eléctrica” son redondillas (estrofas con cuatro versos de
arte menor con rima consonante abrazada: abba) de versos hexasílabos
(en sílabas métricas). Los versos de rima a terminan en
ILLAS para “La guanábana” y en
UDO para “La plancha eléctrica”
y los versos de rima b terminan en EJA para “La guanábana” y
en APO para “La plancha
eléctrica”. En este ejemplo se observa como funciona la repetición
de la formula cuando termina cada verso, haciendo que el poema
mantenga una constante musical.
Ahora los poemas “Los Burros” y “El tren”, del libro "Guijas":
LOS BURROS
EL TREN
Orquestales son, En su trepidar
pues entre silbatos cruza a la manera
que lanzan a ratos, de una cordillera
tocan estrombón! que se echara a andar!
Estos poemas están compuestos, al igual que los dos anteriores,
de redondillas; sólo que aquí los versos de rima a, que terminan en
ON para “Los burros” y en
AR para “El tren”, son
pentasílabos y los de rima b, que terminan en
OS para “Los burros” y en
ERA para “El tren”, son
hexasílabos. Todo esto demuestra el empleo de una técnica constante
y elaborada en la composición, sin recargar el enunciado ni la
imagen. Esta situación da una musicalidad natural y repetitiva en
función del enunciado.
En la “Plancha eléctrica” y “El tren” la construcción se basa en
elementos producto de la modernidad, que pasan de ser objetos
cotidianos a ser objetos poéticos, que se muestran como una parte de
la búsqueda infinita de la poesía. Estos micro-poemas parecen hacer
referencias a la simplicidad de la forma como es propuesto dentro de
la tendencia minimalista.
En los siguientes ejemplos, encontramos cómo la capacidad
metafórica ayuda en la concreción de la imagen:
OSO HORMIGERO EL
REVÓLVER
Mete en las cuevas su hebra Es un pájaro
muerto
para sacar un rosario! y sin
alas!
Ambos poemas están compuestos de dos versos, que simplifican y
hacen alegoría a una situación. Las metáforas de las que están
compuestos estos poemas demuestran la capacidad de síntesis como un
recurso valioso para la realización del poema. Están escritos en
forma sencilla, y muestran los elementos justos que son capaces de
hacer reflexionar.
Vaz también utiliza el símil como un recurso delimitante de la
variedad de imágenes.
TU LUNAR
EL CHIVO
En
tu faz lo miro A la cabra gofa
como nube breve la persigue apriesa
hecha con el leve y su amor le expresa
vapor de un suspiro! como en una mofa
La puesta en escena de algo que a veces puede parecer
insignificante y pequeño que puede aparecer en el rostro de
cualquiera, mantiene una elevación en la lectura.
En “El chivo” el como (símil) participa describiendo el
amor que persigue el chivo, pero este es un amor cargado de mofa y
vacilación: mofa representada por el andar torpe y el bramar de este
animal.
Pablo Rojas Guardia, en su artículo titulado “Rafael Vaz en la
poesía venezolana”, aparecido en la Revista Nacional de Cultura
(1974), se refiere a los poemas de Vaz como “imágenes para ver y
tocar”. En ese mismo artículo comenta que Jacinto Fombona Pachano,
en su artículo de la revista Diagonal del año 1946, dice que
“el poeta (Vaz) ha ganado una técnica más original de sus versos
(...) ha buscado acercarse a la expresión más sintética de la poesía...”
(5)
Con estas reflexiones se pudiera concluir que los poemas
seleccionados demuestran una continuidad, que gira en torno a la
idea del objeto concreto y la representación dada entre la armonía
de las imágenes líricas: la rima, la métrica, lo corto, la metáfora,
el símil, el ritmo, la concreción en la presentación de lo visto,
sin ningún desdoblamiento del yo poético, estos parecen ser los
parámetros entre los que se mantiene una línea creativa y consciente
de la composición en cada poema, pudiéndose tomar en cuenta como un
patrón minimalista.
Habían pasado ya unas cuantas semanas desde aquel descubrimiento.
La noción de encontrar a un poeta que me interesara me mantuvo al
tanto todo el tiempo. Sus versos iban y venían como cuando uno se
mece en una hamaca; además, descubrir todo esto me causaba una
extraña satisfacción. Versos reveladores, con una frescura reflexiva,
metáforas, alegorías, momentos musicales, composiciones silábicas,
formaciones de estructuras cortas que hacen que uno piense en la
posibilidad de que el poeta haya adoptada una posición minimalista
sin saberlo, pero siendo en la cosmogonía uno de sus realizadores.
Sin embargo, mis ideas se manifestaban de manera intermitente,
donde todo podría ser cierto o no. La creencia infinita en la
corriente del minimalismo, la hamaca moviéndose de una lado a otro
al mismo ritmo que leía, la búsqueda de artículos en revistas, las
pesquisas en la biblioteca, las paredes de la sala del apartamento
en donde vivía y de las que colgaba una hamaca, la misma estrofa
repetitiva, la misma hora; pocos elementos, pero recurrentes que me
hacían pensar en la creación específica. Una vez más, envuelto entre
los poemas, con las imágenes que ya no son las mismas de tanto
recrearlas, y de seducir a las personas a mi alrededor con la
hipótesis de que Rafael Vaz era un poeta adelantado para la época,
se hacía parte de mi cotidianidad. Luego de varias sesiones de
lecturas constantes, de mecidas intérpretes, de visiones fugaces y
retenidas, de ensoñaciones intercaladas, de bebidas calientes, de
relecturas compartidas, decidí llamarlo el poeta de la hamaca,
porque El Grano en el Surco y
Guijas pertenecen a ese tipo de
escritos rápidos y concretos, que dan la oportunidad de asombrarse,
mientras uno se mece esperando el momento del almuerzo.
Mérida, Mayo - Noviembre, 2003
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