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Año 2

N° 9

 

Rafael Vaz: Poeta Minimalista Venezolano Para Ser Leído en la Hamaca

“Rafael Vaz siempre pareció estar atento a la forma”. Pablo Rojas Guardia

Luis Manuel Pimentel Venezuela


Descubrimiento de Rafael Vaz


 

Era como la una de la tarde, mientras esperaba que mi tía me llamara para almorzar. Tenía hambre e intentaba ver televisión recostado en un sillón parecido a un diván, pero el calor en el pueblo de la Cejita a veces llega a ser insoportable. Sudaba demasiado, busqué un ventilador en el cuarto y, poniéndolo directo a mi rostro, en cuestión de segundos ya me sentía más fresco. El televisor ya no era suficiente para entretenerme, tenía hambre y sensación de calor, así que decidí buscar en la vieja biblioteca de mi tía algún libro que me entretuviese.

Buscaba por azar cualquier libro; le eché un vistazo a uno de cuentos infantiles con dibujos. No era el indicado. Otro era una recopilación de poetas venezolanos en una edición que llevaba el nombre de “Literatura popular”. Leí un poema de Job Pim sobre una mecedora. Lo terminé y lo dejé a un lado. De pronto, buscando en la baja biblioteca protegida por un vidrio, entre muchos libros comidos por la polilla, encontré uno especial. Un poemario con un formato pequeño que contenía, siguiendo la misma línea, poemas cortos.

Me alumbré y lo agarré como una revelación extraña, tenía la fecha de 1955 y estaba impreso por la “Tipografía Nacional”. Lo ojeé agachado y decidí ponerme un poco cómodo para leerlo mientras mi tía me llamaba para que comiera; me recosté en la hamaca y comencé a leerlo. El autor se llamaba Rafael Vaz, un poeta de Coro poco conocido, que nació en 1900 y murió en 1959, para mi sorpresa, los poemas no pasaban de cuatro versos. Seguí leyendo y me causó curiosidad que un poeta de aquella fecha estuviese plasmando una imagen concreta con el uso de pocas palabras. Encontré un aspecto minimalista, fue lo que pensé.

El libro tiene por nombre El Grano en el Surco ( micro - poemas), estilo que me llamó la atención porque ya el autor de por sí, tenía una conciencia poética particular de lo que escribía. Ya para el año 1955, un poeta venezolano se encargaba de adornar sus imágenes con pocas palabras, además de darle un sentido tropical. En algunos casos, se destaca lo que llamo “alegoría rurales”, debido a la fijación del poeta con el brote de la tierra y la naturaleza, hay poemas con los nombres de: “La guanábana”, “El oso hormiguero”, “La alcachofa”.

Por otro lado, está la contraparte de la influencia cultural, que se encarga de describir paralelamente lo rural y las imágenes de objetos producto de la modernidad, que parecen simples, pero se aferran a construcciones sinceras que los muestran como objetos poéticos: un “Enchufe Eléctrico”, una “ Plancha Eléctrica”, un “Taladro Urbano”, un “Reflector”, una “Escoba”, un “Semáforo”, un “El Ascensor”. Es un poemario que nace de la individualización del objeto por medio de una forma expresiva, que viene a enriquecer, desde una perspectiva moderna, la tradición literaria. Se encuentran motivos que sólo algunos, con una determinada sensibilidad y una capacidad metafórica puede recrear el mundo de semejante forma.

Una forma mínima en la expresión y grande en la imagen, proporción que también viene dada por la métrica y la distribución precisa de los versos. Leía en la hamaca, el hambre había pasado a un segundo plano porque presentía en el descubrimiento de aquella lectura otra visión: el presagio de la poesía minimalista en Venezuela. El Grano en el surco son semillas que se esparcen en un terreno de poesía del cual se espera tener algún fruto. Cada verso es un grano, cada poema un surco por donde se pasea parte de la cultura venezolana.

Ya eran casi las dos de la tarde, cuando de pronto mi tía me llamó para que fuera a almorzar, despertándome del ensueño que tenía en la hamaca. Me levanté levemente sudado, pero sonriente y creyendo que nada pasa por casualidad.

Descubrimiento del Poemario "Guijas"

Había vuelto a Mérida, ya era lunes y seguía con la incertidumbre de si podría conseguir otra de sus obras, algo incierto puesto que si nadie me había hablado de ese poeta, quizá hasta allí hubiese llegado mi búsqueda.

Revisé en una biblioteca y encuentré dos ejemplares que pocos saben que están allí. Me emocionó el encontrar un nuevo motivo para seguir investigando. Los poemarios que encontré fueron, El Grano en el surco, más deteriorado que el que había conseguido en casa de mi tía y Guijas, impreso por la "Tipografía Americana Caracas" en 1946, otro libro de poemas corto.

Este libro incluye cien breves poemas donde cada uno se caracteriza por ser de una estrofa, cumpliendo con la rigurosidad de los preceptos métricos; que termina de parecerse en la búsqueda al poemario El Grano en el surco. En Guijas se observa, siguiendo la misma tónica, que saca sus imágenes del mundo animal, vegetal y moderno; pareciendo ser los motivos fundamentales de su poética, ya que éste fue escrito casi una década más tarde que el poemario anterior.

Según la crítica de J. Escalona - Escalona, refiriéndose a este poeta, muestra en un ejemplo específico la visión que tiene del turpial; construyendo ese mundo animal en un poema de una estrofa con cuatro versos hexasílabos:

EL TURPIAL

Le/ñi/to/que/vue/la,

le/ñi/to en/can/ta/do,

en/par/te a/pa/ga/do,

en/par/te/can/de/la”¡ (1) 

 Notorio en la calidez y en la búsqueda de imágenes absolutas, con un espíritu concreto, Rafael Vaz imprime su sentir intenso en el alma de las cosas. Sus versos manifiestan tonos fantásticos que se cristalizan con la realidad, demostrado en el devenir del verso que se construye, a la vez que se compone en forma instintiva y racional. Los versos poseen un ritmo interior que se traduce en notas innovadoras, que muestran la métrica poética, compuesta por ser versos pentasílabos, hexasílabos, heptasílabos, que demarcan la línea racional de la composición.

Sobre el Minimalismo

Para comentar sobre el minimalismo se necesita, de alguna forma, tener una referencia sobre su origen, que viene hacer una corriente que presenta otra mirada estética del contenido y de la forma del objeto en sí. En el caso particular de la poesía, sería a posteriori, donde se plantean elementos en la composición que parecieran relacionarse entre el objetivo del poema y sus características mínimas. El minimalismo “es un movimiento artístico que nace en la concepción que se tiene sobre el objeto plástico” (2) de modo que este representa en sí unas características que se han ido generalizando poco a poco en varias ramas del arte, como la pintura, la arquitectura, la música, la literatura.

El minimalismo surgió en los 60, en los Estados Unidos, junto al pop art, cuando la producción en masa y la superabundancia de la industria controlaban la estética de los objetos como ya no lo podía hacer un artista. Entonces se produjo una tensión entre la estética industrial y la indefinición del límite entre arte y no arte. Se crearon nuevas relaciones entre el objeto y el hombre y los minimalistas apuntaron a nuevas nociones de escala. En una sociedad de producción y consumo, para los minimalistas el no hacer era un gesto afirmativo. Resumidamente, las características de esta tendencia son las siguientes: no es ambiguo, es claro, la información plástica se reduce al mínimo, se usan materiales industriales como hierro galvanizado, tubos fluorescentes o ladrillos térmicos, se prefieren formas geométricas, sistemas modulares, máximo orden y mínimos medios” (3).

Rafael Vaz en su búsqueda quizá descifraba del ambiente el enigma que algunos críticos denominaron, con el paso del tiempo, minimalismo, ya en este poeta se observan manifestaciones con una noción estética precisa. Siendo así, se tiene la siguiente definición: “Denominación para una corriente artística contemporánea, que utiliza la geometría elemental de las formas (la métrica), en una estrecha relación con el espacio en el que se inserta la obra (espacio), pues considera que “todo es parte de todo” (métrica, verso, estrofa, como instrumentos líricos para construir poesía). El minimalismo se fija sólo en el objeto y aleja toda connotación posible (concreción de la imagen), evita cualquier reflejo de la interioridad del artista” (desdoblamiento del yo poético). (4)

Al parecer la relación que se encuentra con la idea del minimalismo en la poesía se puede adaptar a la siguiente forma: Es corto, tiene métrica (en algunos casos puede realizarse en verso libre) se inserta en un espacio delineado, tiene los elementos posibles para la composición lírica, plantea una imagen concreta y evita en toda circunstancia el desdoblamiento del yo poético.

Observando estos elementos que parecen compaginar en las ideas de los poemas de Rafael Vaz, con los preceptos propuestos sobre lo que puede ser el minimalismo literario, se hace una aplicación de lo que podría resultar esta corriente dentro de una forma discursiva poética: es un estilo que se puede crear por medio de lenguaje lírico breve, formado por versos cortos que casi nunca pasan de diez sílabas (aproximadamente en el caso de la poesía), puede valerse de pocos elementos para describir, evitando el rebusque del lenguaje para plantear una acción o circunstancia especial. Es una forma expresiva que busca lo concreto de una obra; la búsqueda por mostrar lo más esencial de algún objeto o de la experiencia.

Si bien es cierto que el minimalismo como una estética particular es reciente, también lo es que la noción de lo corto como un instrumento versátil y preciso viene dado como forma de expresión natural en la historia del hombre, sólo que esta corriente crítica se revela en las postrimerías del siglo XX, con la que se puede afianzar de una forma a la adaptación a la poesía.

Rafael Vaz, un Poeta Minimalista.

La noción que plantea la poesía de Rafael Vaz viene representada por lo corto, en lo que él mismo definió como "micro-poema"; con el trabajo que les da a las imágenes, éstas se entretejen sin perder el objetivo rápido y dinámico del enunciado, sin el uso excesivo de palabras. Sin enredos, sino con palabras directas, se expresan cuadros fácilmente visualizables. Imágenes concretas, sencillas, cargadas de significado y de elementos pictóricos que brindan al lector una relación directa con el objeto. Sus poemas representan cantos a elementos naturales y cotidianos, con un lenguaje sencillo que, valiéndose del ritmo, la métrica, la metáfora y el símil, transforman al objeto en una imagen compuesta por la lírica. Por ejemplo, están los poemas “La guanábana” y “La plancha eléctrica” del poemario El grano en el surco:

LA GUANÁBANA                             PLANCHA ELÉCTRICA

Asoma a hurtadillas                              A su fuerza aludo;

en rústica reja                                       y al verla en el trapo

su cara de vieja                                     paréceme un sapo

llena de espinillas.                                 Enorme y rabudo !

En estos dos micro-poemas, como los llama Vaz, se observa una proporción de la forma rítmica en cada uno. “La guanábana” y “La plancha eléctrica” son redondillas (estrofas con cuatro versos de arte menor con rima consonante abrazada: abba) de versos hexasílabos (en sílabas métricas). Los versos de rima a terminan en ILLAS para “La guanábana” y en UDO para “La plancha eléctrica” y los versos de rima b terminan en EJA para “La guanábana” y en APO para “La plancha eléctrica”. En este ejemplo se observa como funciona la repetición de la formula cuando termina cada verso, haciendo que el poema mantenga una constante musical.

Ahora los poemas “Los Burros” y “El tren”, del libro "Guijas":

LOS BURROS                        EL TREN                             

Orquestales son,                       En su trepidar

pues entre silbatos                    cruza a la manera

que lanzan a ratos,                    de una cordillera

tocan estrombón!                      que se echara a andar!

Estos poemas están compuestos, al igual que los dos anteriores, de redondillas; sólo que aquí los versos de rima a, que terminan en ON para “Los burros” y en AR para “El tren”, son pentasílabos y los de rima b, que terminan en OS para “Los burros” y en ERA para “El tren”, son hexasílabos. Todo esto demuestra el empleo de una técnica constante y elaborada en la composición, sin recargar el enunciado ni la imagen. Esta situación da una musicalidad natural y repetitiva en función del enunciado.

En la “Plancha eléctrica” y “El tren” la construcción se basa en elementos producto de la modernidad, que pasan de ser objetos cotidianos a ser objetos poéticos, que se muestran como una parte de la búsqueda infinita de la poesía. Estos micro-poemas parecen hacer referencias a la simplicidad de la forma como es propuesto dentro de la tendencia minimalista.

En los siguientes ejemplos, encontramos cómo la capacidad metafórica ayuda en la concreción de la imagen:

OSO HORMIGERO                                  EL REVÓLVER

Mete en las cuevas su hebra                           Es un pájaro muerto

para sacar un rosario!                                    y sin alas!

Ambos poemas están compuestos de dos versos, que simplifican y hacen alegoría a una situación. Las metáforas de las que están compuestos estos poemas demuestran la capacidad de síntesis como un recurso valioso para la realización del poema. Están escritos en forma sencilla, y muestran los elementos justos que son capaces de hacer reflexionar.

Vaz también utiliza el símil como un recurso delimitante de la variedad de imágenes.

TU LUNAR                             EL CHIVO                          

En tu faz lo miro                        A la cabra gofa

como nube breve                      la persigue apriesa

hecha con el leve                      y su amor le expresa

vapor de un suspiro!                 como en una mofa

La puesta en escena de algo que a veces puede parecer insignificante y pequeño que puede aparecer en el rostro de cualquiera, mantiene una elevación en la lectura.

En “El chivo” el como (símil) participa describiendo el amor que persigue el chivo, pero este es un amor cargado de mofa y vacilación: mofa representada por el andar torpe y el bramar de este animal.

Pablo Rojas Guardia, en su artículo titulado “Rafael Vaz en la poesía venezolana”, aparecido en la Revista Nacional de Cultura (1974), se refiere a los poemas de Vaz como “imágenes para ver y tocar”. En ese mismo artículo comenta que Jacinto Fombona Pachano, en su artículo de la revista Diagonal del año 1946, dice que “el poeta (Vaz) ha ganado una técnica más original de sus versos (...) ha buscado acercarse a la expresión más sintética de la poesía...” (5)

Con estas reflexiones se pudiera concluir que los poemas seleccionados demuestran una continuidad, que gira en torno a la idea del objeto concreto y la representación dada entre la armonía de las imágenes líricas: la rima, la métrica, lo corto, la metáfora, el símil, el ritmo, la concreción en la presentación de lo visto, sin ningún desdoblamiento del yo poético, estos parecen ser los parámetros entre los que se mantiene una línea creativa y consciente de la composición en cada poema, pudiéndose tomar en cuenta como un patrón minimalista.

Habían pasado ya unas cuantas semanas desde aquel descubrimiento. La noción de encontrar a un poeta que me interesara me mantuvo al tanto todo el tiempo. Sus versos iban y venían como cuando uno se mece en una hamaca; además, descubrir todo esto me causaba una extraña satisfacción. Versos reveladores, con una frescura reflexiva, metáforas, alegorías, momentos musicales, composiciones silábicas, formaciones de estructuras cortas que hacen que uno piense en la posibilidad de que el poeta haya adoptada una posición minimalista sin saberlo, pero siendo en la cosmogonía uno de sus realizadores.

Sin embargo, mis ideas se manifestaban de manera intermitente, donde todo podría ser cierto o no. La creencia infinita en la corriente del minimalismo, la hamaca moviéndose de una lado a otro al mismo ritmo que leía, la búsqueda de artículos en revistas, las pesquisas en la biblioteca, las paredes de la sala del apartamento en donde vivía y de las que colgaba una hamaca, la misma estrofa repetitiva, la misma hora; pocos elementos, pero recurrentes que me hacían pensar en la creación específica. Una vez más, envuelto entre los poemas, con las imágenes que ya no son las mismas de tanto recrearlas, y de seducir a las personas a mi alrededor con la hipótesis de que Rafael Vaz era un poeta adelantado para la época, se hacía parte de mi cotidianidad. Luego de varias sesiones de lecturas constantes, de mecidas intérpretes, de visiones fugaces y retenidas, de ensoñaciones intercaladas, de bebidas calientes, de relecturas compartidas, decidí llamarlo el poeta de la hamaca, porque El Grano en el Surco y Guijas pertenecen a ese tipo de escritos rápidos y concretos, que dan la oportunidad de asombrarse, mientras uno se mece esperando el momento del almuerzo.

Mérida, Mayo - Noviembre, 2003

 

Referencias    
1. Escalona, J. “Guijas” Reseña: Revista Nacional de Cultura. Nro. 57. Caracas, julio-agosto de 1946.
2. Minimalismo, Diccionario de Arte Phillips
3. “Movimiento artístico de posguerra" La Maga, Argentina - 2004
4. Actualidad Poetica en Ideas Sapiens
5. Rojas G., Pablo. “Rafael Vaz en la poesía venezolana”. Revista Nacional de Cultura. Nro. 216. Caracas, septiembre-octubre de 1974.
• Casanova M, Pérez C. Castellano y literatura. 8vo grado. Escuela básica. Editorial Larense.
• www.perso.wanadoo.es/felixmp/pagina nueva51.htm
• www.secrel.com.br/poesia/lalibreiro2.htm
• www.secrel.com.br/poesia/har13.html
• Insausti, Rafael. “Rafael Vaz: “El grano en el surco (micropoemas)”. Reseña: Revista Nacional de Cultura. Nro. 112-113. Caracas, septiembre-diciembre de 1955.
 
 

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