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Poemas
María
Milagros Roibón


Sembró
algas en la pureza de sus manos.
Ciñó a su cintura un lazo de estrellas fugaces.
Caminó lánguida por los caminos de agua.
(La mujer desnudó las oquedades de la muerte)
Las esencias nocturnas bostezan sobre su cuerpo.
Sus pechos dormitan bajo el cielo gris
y sus manos evaporan caricias.
(Penetró en los sortilegios de la nada)
La luna le mordisquea los labios.
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Desolación |
El Silencio |
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Perfilamos ausencias
sobre las aristas de la luna. |
El silencio otea desde un
balcón |
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Desatamos mañanas y
escupimos al cielo. |
y nada lo detiene: |
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Detenemos el tiempo, las
sonrisas, |
ni los otros silencios |
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la nostalgia
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ni las otras palabras. |
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y caemos, |
Se reinventa a si mismo, |
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caemos… |
se desgarra |
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y
cae, |
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(Somos hijos de la
noche) |
cae, |
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estrepitosamente. |
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Despeinamos recuerdos.
Soñamos |
Su ombligo de viento |
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que estamos muertos,
pero |
se estrella |
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no somos fantasmas, |
en el asfalto |
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sólo caemos… |
mojado, |
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en la vereda de mármol, |
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(Somos hijos de la
ignorancia) |
en la mirada lasciva del transeúnte |
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bajo espejos, |
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Anudamos al cuello una
corbata |
bajo tenues formas apagadas, |
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de lágrimas
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y
una voz alimenta la carroña del cuerpo sin vida. |
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y caemos, |
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caemos… |
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