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El Mar y la Luna
Vicente Ochoa


Mientras que el mar
azotaba
con fuertes olas la
arena,
intentaba
deslumbrar con su fuerza
a ti, hermosa luna
llena.
Te sigue con su
vaivén;
queriéndote
deleitar,
pero, ¿que más
gracia puede dar
si está atado con
la orilla?,
estando ésta tan
cerquita,
y tu siendo tan
fugas
que libre te haz de
pasear,
alrededor de la
tierra.
Pero alta siempre estás,
sin poderte comparar
con el azul de su grandeza.
Siendo; blanca, grande y pura,
hermosa como ninguna,
que te osas reflejar,
sobre la estela de su espuma.
Sigues alta, pero muy alta,
sonriente, espléndida y fina
cambiando siempre la imagen
de grandota a chiquitica.
Con su constante rugir
aletargaba su bravura;
¡vuelen alto mis espumas!
Vayan a donde está ella,
si la brisa las desvían,
por favor no se detengan.
róbenle muchos suspiros
véanla desde muy cerca,
¡cuéntenme si es tan bonita
como de aquí se contempla!.
Y algunas estrellas bajaron
con los mensajes de ella
- Ella desde su altura,
tristemente lo contempla -
'Eres reflejo de ansias,
siempre con la misma fuerza;
pero no te cansas de rugir
y en eso se te van las penas'.
Mientras que el pasear constante
de la luna sobre la tierra,
la convierten en soberana
de toditas las estrellas.
Esas que un día bajaron
a saber sobre tus penas
y que eran solo reflejo
de las que arriba se contemplan.
Seguirás rugiendo fuerte
y crecerás con las mareas,
que serán de su atracción
la única consecuencia.
Pero no llegaras más alto,
no podrás de cerca verla.
Continuarás siempre soñando
como queriendo tenerla.
Pero solamente obtendrás
la figura que se refleja,
y, volverás a soñar
rugiendo sobre la arena.
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