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Medio Oriente: La Solución Final
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Masada no
suena mal hoy en día
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Luis Gómez

El error más grande que la
diplomacia mundial comete al analizar la situación en el Medio
Oriente es pensar que este es un problema contemporáneo. Nadie se ha
detenido a pensar que la guerra entre Oriente y Occidente, al sol de
hoy, lleva más de 2000 años en desarrollo. Y de los vencedores del
pasado, podemos aprender un par de lecciones acerca de cómo terminar
esta ridiculez de guerra. Conceptos sencillos como que las guerras
son para ganarse y las únicas reglas son las reglas del enemigo.
Corro el riesgo de sonar anti-musulmán con el discurso que
pretendo dar, pero quiero advertir que no estoy de buen humor tras
leer acerca de la nueva ruptura de paz entre Israel y Palestina
porque estos últimos no pueden aguantar las ganas de volarse en
pedacitos. Si eres musulmán por favor deja de leer aquí. De lo
contrario no respondo si te sientes aludido.
El mundo occidental debería darse cuenta de una vez por todas que
no hay solución diplomática posible con un grupo de naciones donde
la diplomacia es un concepto que aún no se ha inventado. En esas
tierras el calendario dejó de correr hace un buen par de siglos. Y
como entonces, no se conoce la resolución de problemas por otro
medio que no sea el derramamiento de sangre.
El problema con esto, es que cuando se resuelven los problemas
por esta vía, siempre gana el más fuerte, que hoy en día es
indiscutiblemente el hemisferio occidental, por no decir los Estados
Unidos de América.
No hay que leer muchas páginas de la historia del Medio Oriente
para enterarse que sus habitantes no son pacíficos y que cuando no
están matando e invadiendo "infieles", se divierten matándose entre
ellos mismos por razones que son menos que comprensibles.
Ante el escenario que se nos presenta hoy en día, y tras el
agotamiento de todos los medios de negociación, hay sólo dos
soluciones posibles. Cada una, por cierto, más drástica que la otra,
pero no por esto menos efectivas. Y quien no lo crea, simplemente
piense en el Japón pre y post Hiroshima y Nagasaki.
La primera solución es el aislamiento. La ultima vez que conté
sólo existían tres países en el Medio Oriente con gobiernos de
avanzada, Israel, Kuwait y Jordania. Estos han entendido lo que los
occidentales aprendimos hace mucho tiempo, que no importa cuanto
odiemos al vecino, este probablemente tiene la razón.
En el Medio Oriente nacieron muchas de las teorías matemáticas
que hoy en día se estudian en las escuelas. De hecho nuestros
números son herencia de su cultura. Cuando Europa era un territorio
lleno de salvajes comiendo ramitas, los actuales países árabes eran
reinos poderosos y cultos que profundizaron el conocimiento humano
más allá que cualquier otra raza hasta entonces.
Los pueblos árabes son la cuna de Occidente, pero el que nosotros
hayamos avanzado y ellos se hayan quedado atrás no es culpa de
nosotros. El resentimiento que sienten por ser lo que son, tras
haber sido lo que fueron, no es culpa ni de los Estados Unidos, ni
de Europa, ni de nadie sino de ellos mismos.
El que se estén muriendo de hambre y a nadie les importe un gramo
su futuro, no es excusa para el comportamiento que como pueblo están
demostrando. Tras haber dado pasos enormes en la astronomía, la
física, la metalurgia, la arquitectura y pare usted de contar, el
pueblo árabe ha involucionado en un pueblo bárbaro, que sólo es
comparable con animales salvajes. El mismo concepto que los romanos
tenían de los judíos hace un par de miles de años. La única
diferencia con nosotros hoy en día es que los romanos no perdieron
el tiempo tratando con un pueblo que consideraban inferior.
Su estrategia más exitosa: El sitio. Si algo detendría la guerra
con el Medio Oriente es esto. Tomar a Israel, Jordania, Kuwait y
quien quiera que decida aceptar nuestros lineamientos como base y
olvidarse del resto. Textualmente: cero compras de petróleo, cero
visas de entrada, cero importación de comida, cero todo.
Una de las campañas más exitosas de los romanos fueron la que
ejercieron sobre Jerusalén y la mítica Masada. Dentro de las paredes
de estas ciudades, tras interminables días de embargo total los
judíos y cristianos primitivos de estas ciudades se suicidaron en
uno de los espectáculos mas dantescos de toda la historia. Pero
pregúntenle a los romanos si funcionó.
Los países musulmanes al principio celebrarían nuestra retirada
de sus tierras, pero sólo para encontrar que ni la arena, ni el
petróleo se comen. Y además, que un país sólo es tan bueno como lo
son sus aliados. Pero aun dejándolos en paz lo más seguro es que
sigan buscando formas de desestabilizar al resto del planeta, en vez
de resolver sus problemas de forma civilizada.
Otra forma de acción sería el tratamiento japonés. Para los que
sólo conocen al Japón post-guerra, con su alta tecnología y una
cultura de trabajo ejemplar, sería bueno recordar como la pequeña
isla del Pacífico fue una vez el hogar de uno de los ejércitos más
sanguinarios de la Historia. Y esto no es exageración, en la
invasión a China a principios del siglo XX, la costumbre era violar
a cualquier mujer entre 7 y 80 años de los pueblos que ocupaban y
utilizar a los bebés para la práctica de bayoneta. ¿Qué paso con
este ejército? Bueno, digamos que un par de bombas atómicas los
pusieron en perspectiva.
Una bomba sobre la península arábica sería desastrosa para todo
el planeta por sus implicaciones económicas y ecológicas, pero estoy
seguro que esto le haría pensar dos veces a cualquiera con un pañal
en la cabeza antes de mencionar la palabra Jihad otra vez en su
vida.
Aunque creo que llegar a este extremo sería innecesario, un sitio
bien organizado y amenazas de utilizar el arsenal debería hacerlos
reaccionar, y si no es así ¿qué vamos a hacer, seguir siendo blancos
de sus ataques? El juego es jugando, y a los musulmanes les gusta
abrir la boca más de lo que deberían. Démosle una cucharada de su
propio chocolate.
Desde el presidente George Bush hasta los líderes
latinoamericanos han tenido el cuidado de advertir que cualquier
acción contra Oriente no es producto de una Guerra Santa. Pero
mientras tristemente hacemos uso de la diplomacia, desde el 11 de
septiembre del 2001 al menos 100 organizaciones religiosas en el
Medio Oriente han declarado el Jihad, o la Guerra Santa a los
Estados Unidos. Y las organizaciones religiosas en el Medio Oriente
son Ley y son Estado.
Podríamos pensar que porque no vivimos en los Estados Unidos
estamos fuera de peligro. Pero para despejar dudas déjenme traducir
el termino “infiel”, a todos los cuales, extremistas como Osama Bin
Laden ha jurado mandar al infierno. Infiel es cualquiera que no sea
musulmán. Y la caída de los Estados Unidos para todos aquellos que
viven bajo su sombra es una desgracia que estoy seguro nadie con dos
dedos de frente puede querer que suceda.
En estos momentos Occidente es un hemisferio sumamente poderoso
militarmente. Pero la unión brilla por su ausencia. Cualquier
decisión debe ser multilateral, sin que ninguna potencia se niegue a
participar, incluyendo a las últimamente problemáticas Francia y
Alemania.
Los musulmanes apelan a toda clase de trucos para detener la
paliza que pueden recibir y seguir recibiendo para siempre. Pero
esto no es más que un truco, porque aunque convenientemente creen
que sus derechos deben ser respetados, no creen que los de los demás
seres humanos deban serlo. Y Europa sobre todo debe abrir los ojos
en cuanto a este tipo de engaños.
Es un espectáculo denigrante ver a los Estados Unidos dejar de
bombardear a los musulmanes en sus días sagrados, cuando en 1973,
los estados árabes atacaron Israel por sorpresa en su día más
sagrado: Yom Kippur. En esta festividad los judíos guardan reposo y
ayunan todo el día, incluyendo soldados y comercios. Mientras los
judíos tenían la guardia baja, los árabes lanzaron un ataque
sorpresa en una guerra que duró casi un mes. Una coalición formada
por todos los países árabes, con excepción de Jordania atacaron a
Israel con la intención de desaparecer el país, sin contar con que
los israelíes les darían una paliza a pesar de la pérdida de más de
2000 soldados.
Sorpresivamente, esto es un ejemplo de guerra bien hecha por
parte de los musulmanes. ¿Es que nosotros no podemos hacer lo mismo?
La guerra no es un juego, y el mundo, ante cada nueva declaración de
guerra por alguna organización musulmana, debería declarar la guerra
a sus miembros. Sería interesante ver una bomba caer en medio de una
mezquita justo cuando todos están con sus traseros al aire rezándole
al Alá que -casi inmediatamente- sabrán que no existe.
Lo medio-orientales son un pueblo que se ha negado a avanzar en
la historia y que lamentablemente están empeñados en que el resto
del mundo haga lo mismo.
El Cristianismo ha sido criticado por las mismas causas,
especialmente por períodos como el Oscurantismo y la Inquisición.
¡Pero eso desapareció al menos hace dos siglos! Cuando las naciones
de Occidente decidieron perseguir objetivos más específicos como
ganarse el cielo en otras formas que explotando en presencia de
inocentes.
Yo soy cristiano, occidental y ya estoy harto de que esa parte
del mundo que prácticamente alimentamos, nos pague con odio y
racismo. Jesucristo una vez dijo "amaos los unos a los otros" Pero
también dijo o están conmigo o están contra mí. El conflicto en el
Medio Oriente es una Guerra Santa, querámoslo o no, y sólo de esa
manera podrá ser resuelta.
Enseñémosles a los verdaderos infieles quiénes son los romanos de
hoy en día.
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