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Año 1 01 de Octubre del 2003 N° 6

 

 

APOYA AMNISTIA INTERNACIONAL

TEDIUM VITAE

Envíalo a un amigo

 

Dos Gardenias para Mí

 


Agárralo que es contigo


María Carolina Taboada Venezuela

 

A pesar de todo lo provocativa que resulta la idea de pasar los despechos cual madre de “Pato Aparato” -sin bañarse, envuelta en una bata azul y comiendo chocolates-, eso de extender las tristezas circunstanciales resulta bastante absurdo luego de un par de buenas pensadas. Escritas; porque el tiempo está cerca. Además, ¿quién puede estar despechado por mucho tiempo en el Trópico? Hace demasiado calor y el sol está brillando los 365 días del año sobre un cielo escandalosamente azul.

Ni hablar de la noche: basta con acostarse en la playa, bajo las palmeras, ver 5 millones de estrellas y sentir lo ridículo que es sufrir por algo tan transitorio. Y por resentido que suene: la vida es mucho más que el amor compartido, a pesar de lo que diga Cosmopolitan, la progesterona y el infeliz de Ricardo Arjona.

A través de los años he ido desarrollando algunas estrategias para quitarme la pijama mocosa y volver a ser gente en menos de una semana. He aquí algunas de las más efectivas y dignas.

Táctica 1: Castigar las fotos ”Guardar –nunca romper- todas las cositas recibidas. Esto incluye todo tipo de regalitos: Fotos, cartas, libros, discos, flores secas, ropa, almohaditas y peluches (en caso de haber sido lo suficientemente cursi como para haberlos aceptado).

Táctica 2: Prostitución de los recuerdos o Recuperación de los espacios: Esta es mi técnica preferida (se recomienda aplicarla luego de las 2 primeras semanas de guayabo). Aquel café, bar, plaza, parque o lugarcito íntimo -"nuestro lugar"-, hay que frecuentarlo hasta el cansancio, sola o acompañada. Por masoquista que pueda sonar, el conductismo ha demostrado que -más temprano que tarde- es un método totalmente efectivo. Si el perro de Pavlov paró de babear al sonarle la campana ante cualquier estímulo, el agraviado será capaz de dejar de llorar en algún momento, y podrá disfrutar la ciudad como antes de la frustrada relación.

Táctica 3: La música: Ahhh... que importante. Se castigarán hasta nuevo aviso todos los cantantes, canciones o instrumentos musicales que recuerden al ingrato ser amado. En su lugar, se escuchará hasta la otitis todo tipo de música estridente, preferiblemente del genero punk y rockabilly. Porque, ¿quién es capaz de deprimirse oyendo un solo de batería? Este recurso garantiza a los que hibernan el despecho, la total remoción del individuo de la crepe de cobijas y moco.

Táctica 4: Sobrenombre urgente o Cosificación del finado: En casos de guayabo grave, el sólo escribir o decir el nombre del DEA (Desaparecido En Acción), puede iniciar una avalancha de fluidos. Los apodos son excelentes para repetirles una y otra vez el cuento a las amistades, mientras se libera un extra de agresión. Por ejemplo: El ingrato de Christian, El sin techo, El súcubo, El criogénico, Fifty-kilos, Monsters Inc. (conocido en Cuyagua como Juan Hilario) etc, etc, etc.

Táctica 5: Hobbies forzados: Esta es opcional y está prescrita para los más obsesivo-compulsivos. Además da cabida para todo tipo de actividades cuestionables: Cambiarse el color de las uñas a diario, redecorar el cuarto, hacer adornos navideños, inscribirse en cursos de cestería o macramé, elaboración de 16 kilos de hojaldre, corte y tintura del vello púbico o escribir para El Nuevo Cojo.

Y si aún eso no brinda consuelo alguno, recomiendo oír la pista 12 del disco Inevitable de Squirrel Nut Zippers y cantar a todo gañote:

“All the boys are monsters,

All the girls are whores.

So when you loose the one you love

There’s always plenty more…”

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