Vallegrande, Bolivia,
10 de octubre de 1967: Félix Rodríguez, agente
de la CIA enviado a capturar al Che, fue el primer sorprendido por la
noticia de su ejecución. Tenía ordenes claras de mantenerlo con vida,
pero al ver que sería imposible convencer a los bolivianos de no
hacerlo, simplemente dejo "que la historia siguiera su curso". Rodríguez
era un profesional, y al igual que Guevara sabía muy bien lo que era el
tratamiento de oficiales en cualquier conflicto armado. Guevara mismo
había aplicado estas reglas durante su aventura en Bolivia, respetando
las jerarquías las pocas veces que hizo prisionero al enemigo.