Vallegrande, Bolivia,
10 de octubre de 1967: Tras su fusilamiento,
el cuerpo de Guevara se convirtió en lugar de peregrinación para los
residentes del pueblo y sus alrededores. Las mujeres, comparando su
imagen con la de Cristo, cortaron pedazos de su cabello para guardarlo
como amuleto. En Vallegrande se realizan oratorios anuales, en el día de
los muertos, dedicados a Guevara.