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Año 2

N° 13

 



 

DESDE LA TRINCHERA

19 de Abril 2003


A Manera de Introducción

Fabio Herrera España

Detalle de Guernica de pablo Picasso


El arte de la guerra


La guerra existe desde que a uno de nuestros ancestros le gustó algo que era propiedad de otro y descubrió que podía agarrárselo partiéndole la cabeza a su prójimo con lo primero que encontró. Esta, por simplista que parezca, ha sido la causa de todas y cada una de las guerras de la historia. Aquí trataremos de analizar las guerras y batallas más importantes de la historia cronológicamente, haciendo énfasis en los avances que se dieron en cada una de ellas. Me es muy difícil imaginar un tiempo en cual no hubo conflictos entre los seres humanos.

Si es verdad que el hombre es descendiente de las bestias, estoy en lo cierto y no hay más que ver cualquier estudio sobre gorilas y chimpancés para comprobarlo. Y si no somos parientes de los simios y somos todo hijos de Dios, al menos el cristiano, también debo estar en lo cierto, porque no había pasado mucho desde la creación del hombre cuando este inventó la primera arma corta: la quijada de burro.

Pero sea como sea que el hombre antiguo haya combatido o a que o a quienes, lo cierto es que estos detalles se han perdido en el tiempo.

Para los efectos de esta introducción usaremos el controvertido sistema de las tres edades ideado por el arqueólogo danés Christian Jurgensen Thomson en 1806. Hacemos esta aclaratoria a los fines de confesar el enfoque global que tendrá esta columna. La división de la historia en edad de piedra, bronce e hierro no aplica a las Américas ni a muchas otras regiones del mundo, como los polos o el continente africano, donde muchas culturas permanecieron en la edad de piedra hasta bien entrado el siglo XX.

Antes del año 10,000 antes de cristo, todos los seres humanos se encontraban en la edad de piedra. Los antepasados del hombre moderno, desarrollaron sus primeras armas cuando su dieta empezó a incluir la carne. Artefactos de esta época han sido encontrados, punta de lanzas, flechas, hachas, y otros por el estilo que no podían tener otro uso que el de matar a otro ser vivo y aprovecharse de el o su propiedad.

En esa época no había mucha gente en el planeta, pero no por eso la variedad era menor a la que tenemos hoy en día. Durante este periodo, expertos coinciden en que el clima debió ser bastante favorable, ocasionando la multiplicación y desarrollo de los primeros seres humanos. Aunque pugnas por territorio o tierras fértiles pueden haber sido comunes, durante este tiempo los primeros humanos vivieron en relativa paz dentro de sus cuevas o albergues primitivos.

Pero alrededor del año 10.000 AC todo esto cambio con la llegada de la edad del hielo.

La principal consecuencia del cambio del clima en el planeta fue el establecimiento del hombre como dueño del mismo. Sobrevivir ya no era tan fácil y miles, sino millones de especies que no fueron capaces de asimilar y adaptarse al cambio desaparecieron. El hombre, cuyo intelecto había ido poco a poco dejando atrás la fuerza bruta como medio de supervivencia encontró en la organización social su mejor arma en contra de una naturaleza hostil.

Es aquí donde las cosas empiezan a complicarse. Comunidades primitivas empiezan a formarse, desarrollarse y crecer, al principio, en donde el clima era favorable, y más tarde en las cercanías de zonas fértiles para la caza y la pesca. Se desarrolla la agricultura y la ganadería debido a las necesidades alimentarias de la población y aparecen y se organizan las primeras formas de gobierno como consecuencia de la necesidad de organizativa.

Aldeas pronto se convierten en ciudades, y las ciudades en imperios. Decenas de humanos se convierten en miles de bocas que alimentar y cuando los recursos empiezan a escasear, hace aparición en la historia el concepto de conquista.

Con la conquista aparecen y desaparecen culturas muchas veces por completo. En esta época esta muy bien documentada la migración a humana desde África hacia la India, hacia Asia, hacia Europa y entre todos estos territorios entre si. Millones de seres humanos buscando una mejor forma de vida y dejando a su paso las huella de su existencia en la forma de herramientas, viviendas y templos.

En esta época, la mejor arma que podía poseerse era una gran población. Las batallas eran peleadas por cientos de miles de hombres que con armas rudimentarias, encontraban ventaja solo en la cantidad de soldados con que contaran. La ventaja numérica usualmente definía al triunfador.

Pero esto no sería por mucho. El hombre además de la piedra, no había conseguido mucho de utilidad en el suelo que pisaba. había tratado, como no, pero la mayoría de los materiales que hallaba eran o muy débiles o poco comunes. Alrededor del año 3000 antes de cristo, sin embargo, el desarrollo de la metalurgia dio paso a nuevos materiales. Y de la mezcla de dos de los más abundantes y quebradizos de ellos, el cobre y el estaño nació una nueva era para la humanidad: la edad del bronce.

Ya en esta etapa el hombre era el individuo inteligente que conocemos hoy en día y las adversidades de la geografía empezaron a ser combatidas artificialmente. Sistemas de irrigación, la ingeniería y la química pronto fueron disciplinas indispensables en el desarrollo y establecimiento de los imperios. Grandes civilizaciones aparecieron, entre ellas la egipcia. Más al este, crecerían los sumerios, a quienes además de atribuírseles el descubrimiento del bronce, inventaron la escritura.

La historia de los humanos empezó a ser registrada de forma coherente por primera vez, y la guerra, como gran unificadora social y geográfica fue el objeto de gran parte de esta historia. Los pueblos eran simplemente, o grandes guerreros, o no eran.

En la edad del bronce la defensa y conquista de territorios dio un gran salto hacia adelante. Y territorios antes ignorados fueron explorados y reclamados por sus reservas de materia prima. Los conflictos pasaron de ser ganados por la resistencia de una multitud, a ser decididos por el avance tecnológico, riqueza y estrategia de los primeros comandantes de batallas. El ejercito, como lo conocemos hoy en día, había nacido.

Durante la edad de bronce prosperó la cultura humana y su uso se propagó hasta las tierras mas remotas. Europa poco a poco fue poblada con la creación de los principales asentamientos en la actual Alemania, Italia y Grecia. Al final de la edad del bronce el mundo conocido entró en un periodo de recesión dónde muchas culturas desaparecieron o se mezclaron entre ellas. Grandes migraciones hicieron florecer los asentamientos en Grecia y el cercano oriente y entre el año 1000 y 500 antes de Cristo estas migraciones habían expandido el conocimiento de un nuevo material que jugaría un papel importantísimo para siempre: El hierro.

A finales de la edad del bronce nadie sabía de que estaban hechos estos utensilios que eran más resistentes que los hechos de bronce, y que compraban u obtenían como botín de guerra tras batallar a los hititas. Los hititas habían creado un proceso para hacer del hierro un metal útil, pero lo mantuvieron en secreto por varios siglos hasta que su cultura desapareció alrededor de 1200 antes de cristo.

La edad del hierro había comenzado, y en sentido muy general podríamos decir que aun estamos en ella.

Europa y el medio oriente tomaron forma, y el proceso de desarrollo culminó con el establecimiento del imperio romano, que dominó al mundo conocido hasta su desaparición en la temprana edad media.

Durante esta época los seres humanos aprendieron a depender cada vez menos de los caprichos de la naturaleza, y aprendieron a utilizarla para su beneficio. El comercio floreció y las distancias se acortaron, las rutas comerciales llegaron hasta los más alejados rincones del planeta, y fue en la última frontera del oriente donde un invento cambiaría el panorama y el balance de poder en el mundo para siempre. En algún momento alrededor del año 1000 después de cristo, los historiadores coinciden que en la actual china se llevó a cabo la primera mezcla de nitrato de potasio, azufre y carbón que más tarde se extendería por el mundo con el nombre de pólvora.

 

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