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Cuando yo era joven y bella,
fui toda una profesional exitosa, al menos durante los
pocos años que transcurrieron entre mi graduación
universitaria y la coronación de nuestro "Señor
Presidente". Fue en un canal de cable donde por la
bicoca de US$ 300 mensuales conocí a "El Monster", quien
distaba bastante del modelo gerencial que había visto en
la universidad a sólo un mes de mi graduación. Ahh, que
idealista era en ese entonces...
No ha habido desde esa vez,
jefe alguno en la mitología laboral venezolana, que haya
podido superarlo en sus múltiples virtudes. Porque a
pesar de no haber estudiado más allá del bachillerato,
El Monster se jactaba de poder corregir traducciones sin
necesidad de saber inglés.
Gracias a un -sospechoso-
diploma de unos estudios en España, el tipo se la pasaba
viendo television en su oficina, mientras ostentaba en
su carnet el título de Gerente de Producción de un
reconocidísimo canal de cable. Su otra ocupación,
inventar neologismos televisivos: dep-lain (dead line,
convertido luego en deaf blind por el equipo de
producción); y términos de uso común en el medio como
grid de programación (alternativamente: grid, greed,
grip, greek) los productores freelance o trabajadores a
destajo (bautizados por El Monster como freeland).
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