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¡Ah! Querido Felipe, la verdad que has tocado un tema delicado, por
las implicaciones legales que puede tener para mi persona si alguno
de tus chavales llega a irse a pique como un yunque en el próximo
viaje al club. No por esto tu pregunta es menos interesante.
La regla de oro según la Cruz Roja internacional es, como decía
tu querida madre, esperar una hora después de comer. Sin embargo,
ellos mismos reconocen que esto no siempre es necesario.
Yo nunca he visto un caso de estos personalmente, y mis padres me
torturaron de la misma manera obligándome a contar los minutos como
horas debajo de la sombrilla. Pero si es verdad que nuestras madres
nos conocen más que nadie, quizás ahora mismo esté con vida gracias
a esa fastidiosa precaución.
No todos los seres humanos tienen la misma resistencia o
disposición física para las actividades, y la respuesta de sus
cuerpos es tan diferente como las formas de sus caras. Meterse en
una piscina o en las aguas del mar requiere de una ejercicio físico
constante, que no tiene nada que envidiarle a correr o montar
bicicleta. De hecho, la natación es el ejercicio físico mas completo,
ya que implica utilizar todos los músculos del cuerpo. Después de
comer, el cuerpo enfoca grandes cantidades de sangre en hacer la
digestión. Al nadar estamos forzando al cuerpo a no atender con
propiedad las necesidades del proceso. Lo cual puede tener diversas
consecuencias, entre ellas que la sangre requerida por el estómago
no sea suficiente, o que la requerida por el cerebro, los pulmones o
los músculos no sea suficiente, llevando a la falta de oxigeno en
donde se requiere y favoreciendo la ocurrencia de un síncope (pérdida
de la conciencia).
Por otro lado, como con cualquier otra actividad física, al tener
el estómago lleno es muy posible que ante la menor señal de estrés
el cuerpo trate de deshacerse de aquello que le estorba para
funcionar óptimamente, en este caso la masa de alimentos masticados
que le llenan el estómago. El corte de la digestión no es
particularmente peligroso; una vomitada aunque no será mortal, puede
ser en extremo avergonzante.
Además, ya que al vomitar se producen movimientos involuntarios
del cuerpo, puede pasar que entre ellos se aspire agua dentro de los
pulmones con consecuencias terribles para grandes y chicos.
Gustavo Morales, el centro delantero de este periódico, me contó
una anécdota que muy bien viene al caso. Su familia lo flageló
durante su infancia con el período de espera de una hora. Sin
embargo, cuando entró a la academia militar en Caracas, notó que las
horas de castigo físico eran después del almuerzo y la cena.
Uno de los castigos más frecuentes, que he tratado de creer sin
resultado, es algo llamado campaña a toda vela. Después de comer, se
les ordena a los cadetes ir a sus dormitorios y vestirse de campaña,
incluyendo el casco y el fusil, y que metan todo lo que tengan en el
closet dentro del morral del campaña, para después regresar al patio
de la escuela militar y ponerlos a dar vueltas en círculo, según
describe, hasta que cambiaban la segunda guardia, que es alrededor
de la medianoche.
En una variedad más sádica aún, que supuestamente solo se
aplicaba durante los fines de semana, después de correr el largo del
paseo Los Próceres, los cadetes eran conducidos a la piscina
olímpica de la academia militar y lanzados como lemmings desde la
última plataforma aún vestidos, a toda vela, a las aguas varios
metros más abajo.
Si todo esto es verdad, algunos seres humanos además de ser
tremendos idiotas por soportar semejante vejación, pueden correr 12
kilómetros con 30 kilos encima y luego salir a flote después de un
almuerzo o una cena. Entonces todas las horas que pasamos fuera de
una piscina no fueron más que una pérdida de tiempo.
Sin embargo, te recomiendo tomar las medidas necesarias para
evitar accidentes en el agua dependiendo de la situación. Si tu hijo
se ha comido una bolsa de Cheetos y una Coca-Cola, posiblemente no
necesite mayor tiempo de espera antes de echarse al agua; pero si en
cambio el almuerzo consistió de dos platos de mondongo con arroz,
chicharrón y avena, definitivamente hay que tomar precauciones antes
de dejar que el pibe se vaya nadando hasta la boya mas cercana.
Estimado Raúl, esta pregunta quizás no sea la más indicada
para esta sección, pero ahí va. Estoy comprometido con una muchacha
desde hace un año y no pasa un día sin que ella o sus padres me
pregunten que cuándo vamos por fin a elegir la fecha para el
matrimonio. Yo estoy enamorado de ella, pero hay un pequeño problema.
Hay otra muchacha con la que me estoy viendo desde hace algún tiempo.
Ella es heredera de una fortuna con apellido de alcurnia por todos
conocido en mi país. Me imagino que ahora mismo te preguntas cuál es
el problema. Bueno, el problema es que esta muchacha es, como dicen
mis amigos, espantosa, cual choque con muertos. Ella también quiere
casarse pero no estoy enamorado. Lo que me gusta es disfrutar de
todos esos pequeños extras que me proporciona la relación, como los
viajes a Miami o a Europa que oculto diciendo que son viajes de
negocios. ¿Qué hago, le hago caso al corazón o a la billetera?
Augusto Alberti, desde Cali, Colombia
Increíble. ¿Cómo es que a mí no me pasan estas cosas? Tienes
razón al decir que ésta no es la columna indicada para este tipo de
preguntas, pero me alegro de que me la hayas enviado.
Hay un viejo dicho que sabiamente reza: "Aquel que se casa por
amor tiene noches maravillosas y días de pesadilla, mientras que el
que se casa por dinero tiene días maravillosos y noches de pesadilla".
La decisión definitivamente está en tus manos. Más de uno se ha
casado por dinero solo para pedir cacao antes de que le lleguen las
primeras tarjetas de crédito por correo. En cualquier caso, como
buen chulo que pareces, tienta otras posibilidades. ¿Sería posible
tenerlas a las dos sin ser descubierto? ¿Podrías casarte con las dos
y llevar una doble vida? ¿Está dispuesta alguna de ellas a ser tu
amante en vez de tu esposa? Yo sé que lo que estoy diciendo puede
ser inmoral pero no le preguntastes al cura de la parroquia. Si te
decides por tu prometida en vez de la millonaria, házmelo saber.
Mándame su número de teléfono. Podría darle buen uso a ese dinero, y
además mi presbicia sería útil por primera vez en toda mi vida.
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