Año 1

19 de Julio del 2003

Nº 4

 

EL SABELOTODO

 
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El Sabelotodo


Miren, Un vaso de agua invisible


Raúl González Argentina

Apreciado Raúl, Al leer tu columna mi supina ignorancia me golpea y golpea hasta quedar morado intelectualmente. Sólo hasta ahora me atrevo, a rastras, acercarme a la luz. Así que imploro tu comprensión por la pregunta que te planteo: ¿Por qué, ¡Oh sapientísimo señor! nos mamamos a políticos sabiendo que son tan mentirosos como nosotros los electores? Julio V. Alfonso, Caracas, Venezuela

Estimado Julio:

Amigo mío, esta es la pregunta de los cincuenta mil pesos. Y la respuesta más cercana a mi opinión personal es: no tengo la menor idea.

Con la política pasa lo mismo que con el matrimonio: tanto hombres como mujeres son felices hasta el momento en que se casan. Al día siguiente ya empiezan a quejarse de como ya no pueden hacer esto o aquello, o de como la pareja ronca, duerme, habla, come, etc., etc., eeeetc. Si todo estaba tan bien antes de casarse ¿para qué hacerlo? Esto es lo que me pregunto yo cada día después de las elecciones (y esto desde las primeras a las que asistí a regañadientes).

Pero tu pregunta es engañosa, ya que pudiera salirte con una filosofada: ¿Cuál es el origen de los partidos políticos? O irme hasta la pregunta que realmente quieres hacer que es ¿Por qué nos dejamos gobernar por instituciones tan corruptas y perversas como los partidos?

Como todo, eso tiene una historia y no voy a desperdiciar esta oportunidad para aburrirte con el cuento, ya que tú me aburriste con la pregunta.

Si vamos lo más atrás posible en la Historia, nos damos cuenta que esa pregunta, muy posiblemente, se la hizo el mismo hombre que se preguntó por primera vez ¿qué eran esas cosas brillando en el cielo?

Los políticos han existido desde que los primeros asentamientos humanos necesitaron de cierta organización para sobrevivir. En la antigua Persia, a los regentes de los territorios miembros de la unión se les llamaba “sátrapas”, lo cual deja ver claramente la degeneración que el término sufrió a través de los siglos.

Pero vayamos por paso y expliquemos brevemente la primera pregunta. El ser humano es de por sí un anarquista. Le gusta hacer lo que le da la gana. Lo cual, obviamente, va en prejuicio de su carácter civilizado, por ello, necesitó que alguien pusiera orden y creó el concepto de “Deberes y Derechos”. Entonces inventó instituciones que hicieran valer estos deberes y derechos y colocó gente a la cabeza de ellas. Después esta gente se dio cuenta de que podía vivir fácilmente a costillas de los demás y nació la Política; que sin muchos adornos, es “la ciencia que estudia el arte de vivir de los demás, a punta de ejercer el mayor control posible sobre el poder disponible en un estado.”

Aquí quiero mencionar el origen de una palabra común en el español y que tiene mucho que ver con la concepción de la Roma antigua. Durante el Imperio Romano, los políticos eran prácticamente la única clase pudiente. El ser miembro del gobierno te daba la posibilidad de tener monopolios sobre lo que se producía y vendía en todo el Imperio; lo cual generó fortunas que no envidiarían a las existentes hoy día. -Si caminás un chachito por Roma y mirás los restos de las viviendas antiguas, entenderás de lo que hablo-. Estos políticos se hacían ricos de la noche a la mañana y lo peor de todo, es que era legal. El Imperio Romano duro unos 800 años y durante ellos, estas fortunas crecieron y crecieron y mientras los valores morales se disolvían sin dejar rastro.

Una sus consecuencias es la aparición del “ocio” como cualidad. Cualquiera que trabajase era considerado inferior. Hace poco leí un obituario de hace 100 años donde se describía al difunto como “refinado y culto, un gran bebedor y fumador” lo cual da una idea de cómo los valores cambian en el tiempo.

En latín, otio, el ocio, era considerado como la más refinada de las características de un hombre. Por lo cual los hombres que tenían algún negocio, estaban en directa contraposición. Eran los hombres que no tenían ocio, o nec otio, sin ocio. Lo cual más tarde evolucionó en la palabra “negocio” lo cual significa hoy día todo lo contrario.

Pero volviendo a los políticos. Quizás vos mismo hayas dado con la respuesta; todo es cuestión de pura y simple ignorancia… y de la globalización de los asuntos del Estado. Pongamos el caso de tu país.

Hace 200 años Saddam Hussein hubiera gobernado feliz y contento hasta morir de viejo. Hoy día no se sabe siquiera si está vivo. ¿Por qué? Porque el mundo ya no termina en el horizonte. Hay gente que tiene intereses sobre lo que vos tenés y cómo lo manejás. y si no hacés lo que se espera de ti, kaboom, hay te vienen 30 toneladas de acero con un God Bless America escrito en la punta.

En tu país la política estuvo manejada por un montón de buenos para nada por 100 años, pero mientras mantuvieron el status quo de un sector de la población todo estuvo bien. Se robaron 4 planes “Marshall” en el camino, pero Estados Unidos nunca dijo una palabra y todo el mundo feliz y contento. La población pobre siempre es más fácil que controlar que la adinerada -por escasa que sea- (no más recordá a Maria Antonieta y la famosa guillotina), por lo cual la gente tiende a mamársela convenientemente, antes que ver marines cayendo del cielo armados hasta los dientes.

A veces a la gente simplemente no le importa, mientras sus tres golpes al día y no los maten en la calle. Miedo, ignorancia, desinterés o desidia, los políticos son el mal de nuestros tiempos y los tiempos por venir, después de todo, ¿quién con un cachito de dignidad quiere pertenecer a semejante grupo?

Pregúntale al Sabelotodo escribiendo a colaboradores@elnuevocojo.com


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