¿Alguna vez te han contado
una gran historia? Y no me refiero a una buena historia
de esas que seguro hemos disfrutado cientos de veces a
través de libros, cine, teatro o televisión. Me refiero
al sencillo acto de estar sentado frente a un individuo
que, conociendo la fuerza de su discurso, logra
entregarse completamente y transmitir de manera casi
hipnótica todo el esplendor de algún acontecimiento, el
cual por muy sencillo que haya sido, se transforma en
extraordinario dada la pasión y entrega de su oratoria.
Y más extraordinario aún
cuando proviene de quien, de manera prejuiciosa, nunca
lo hubiésemos esperado...(seguir)