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Yo jamás perdonaré a Minghella por "El Paciente Inglés". Por años me
sentí como un ignorante por no entender el film. Ya
he superado el trauma y he comprendido que en realidad no había nada
que entender. El filme no se merecía ninguno de los premios que recibió.
Sin embargo, aunque parezca lo contrario voy a ser bastante
neutral con esta pieza del mismo director, que lamentablemente,
aunque superior, no es ningún "Lo que el viento se llevó".
Empecemos por lo positivo. Minghella, quien con "El Paciente
Inglés" comenzó la racha de oscares que ha distinguido a la
productora Miramax, esta bien lejos de las desabridas adaptaciones
literarias que esta casa ha puesto a recoger polvo en todos los Blockbusters del
mundo, como "The Cider House Rules" y "Chocolat". (Nota: Aquí debo
recordar que ningún hombre que se respete debe, nunca jamás, ver "Chocolat")
La película esta muy bien hecha. La escenografía y la recreación
magistral de la guerra civil piden a gritos un lugar junto a
"Cleopatra" y "Ben Hur". Lo cual no es una comparación absurda. De no
ser por la excesiva violencia y el poquito de piel desnuda que se ve
en la película, "Cold Mountain" pasaría por una película hecha hace
más de treinta años.
Minghella presenta "Cold Mountain" contra una pared de tomas
amplias e impresionantes de una guerra que definió el mundo de hoy
en día. Y dado que los Estados Unidos está en guerra en estos
momentos, la película será tema de discusión en cuanto panel se
presente por un buen tiempo.
Puesto esto en el caldero vale la pena preguntarse ahora: Si todo
lo que he dicho suena como una excelente película entonces ¿Cual es
mi peo? Yo soy un fanático de las películas de guerra, cualquier
cosa basada en Homero e historias de amor relacionadas con soldados
que luchan por llegar a casa. Pero Cold Mountain simplemente sufre
de algunos errores fundamentales que malamente destruyen sus bases
como película histórica.
La historia comienza con Inman (Jude Law) en la Batalla del
Cráter. Una lucha animal entre la Unión y los Confederados donde se
considera que por primera vez se utilizaron explosivos como armas de
exterminio masivo. Mientras cientos de confederados mueren bajo una
nube en forma de hongo perfectamente fotografiada, que al final
crean un cráter donde los Unionistas al ir por la masacre, terminan
siendo masacrados por los confederados en unas escenas más bien mal
editadas.
En medio de esta confusión, literalmente, unos flashbacks nos
muestran como Inman termino metido en este problema. Resulta que
nuestro héroe fue a la guerra para unirse a los confederados
abandonando a su mujer, Ada (¡Nicole Kidman!) y su existencia
idílica en el pueblo de Cold Mountain, North Carolina. Minghella
entonces corta a la odisea de Inman camino a casa, poniendo en su
camino personajes basados en el cíclope, las sirenas y otras
creaciones homéricas. Mientras tanto Ada, cuyo padre (Donald
Sutherland), ha muerto se las arregla cual Penélope para mantener la
casa a flote.
El problema con todo esto es que los personajes de Cold Mountain,
traicionan la esencia de Homero. Inman y Ada son homéricos solo en
forma, pero en esencia solo parecen. Pongámoslo de esta manera. Si
pusiéramos a Ada e Inman en La Odisea, nos daríamos cuenta de cuan
inmaduros y vacías son sus personas e ideales.
El miedo a perder lo que tienen en La Odisea, se transforma en un
miedo a perder lo que habrían podido tener el Cold Mountain. Esto es
una diferencia pequeña, pero profundísima que cambia completamente
el sentido de sus vidas e intereses.
Que convierten a Cold Mountain en una muy buena película de
acción sin mucho que dar a cambio de posteridad o relevancia fílmica.
En cambio, personajes secundarios como los de Zellweger y Philip
Seymour Hoffman aparecen terríficos en la pantalla, llenos de un
vigor que dan la apariencia de gente de verdad en vez de
construcciones retóricas. Pero Minghella no se enfoca demasiado en
ellos y demasiado pronto volvemos a Inman y Ada, que aunque
definitivamente bien seleccionados visualmente, artísticamente no
tienen con que llevar una película por si mismos.
A Kidman, que nunca se ha visto mejor, le pasa lo mismo que a
Jennifer Connelly. Ambas son actrices de talento, pero de una
belleza tan pulida que es difícil de creer que de verdad pudiera
pasarles lo que se ve en sus películas. Incluso vestida como un
hombre, Kidman parece como si acabara de salir de un salón de
belleza.
Además de esto, Minghella comete un error de esos que detesto. Al
igual que en "The Patriot" o miles de otras películas en esta
prácticamente no hay esclavos. Aparte de un par de oportunidades casuales ( y una donde un negro
y un indio pelean en la Batalla del Cráter) "Cold Mountain" ignora
por completo la existencia del genocidio norteamericano, tomando el
papel de ésos revisionistas históricos que dicen que no hubo tal
cosa como limpieza étnica en Alemania o que la guerra civil
estadounidense no fue acerca de la esclavitud.
"Cold Mountain" aunque curiosamente unidimensional, tiene sus
meritos y recomendable para cualquier tipo de audiencias.
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